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Pedido de cambio de Patrona de sección menor

by • 15 agosto, 2017 • Lobatos, Patronos, Principal, RamasComments (0)458

CRONOLOGÍA DE SANTA CLARA DE ASÍS:

1193 – 13 de diciembre nace Clara Favarone

1200 – Guerra civil de Asís la familia de Clara se exilia a Perusa.

1205 – Clara es prometida a un caballero de la nobleza.

1206 – Francisco inicia su vida de penitencia.

1207 – Francisco restaura San Damián y profetiza sobre las hermanas pobres.

1208 – La familia de Clara regresa a Asís.

1211 – 28 de marzo – Domingo de Ramos. Clara es consagrada a Dios en la Porciúncula en manos de San Francisco.

1215 – IV Concilio de Letrán.

1216 – Inocencio III concede a Clara el Privilegio de la Pobreza.

1224 – Francisco recibe los estigmas. Clara cae gravemente enferma.

1225 – Francisco compone el cántico al Hermano Sol en San Damián.

1226 – Muerte de San Francisco.

1228 – Fundación del primer convento de Clarisas en España.

1240 – Los sarracenos asedian la ermita de San Damián.

1252 – Se aprueba la Regla de Santa Clara.

1253 – 9 de agosto. Bula de aprobación de la Regla de Santa Clara.

11 de agosto. Muerte de Santa Clara.

1255 – Canonización de Santa Clara de Asís.

1260 – Traslado del cuerpo de Santa Clara a la Basílica de Asís

1958 – El 4 de febrero es declarada Patrona de la Televisión

 

BREVE BIOGRAFÍA DE SANTA CLARA DE ASÍS:

Nació el 16 de julio de 1193 en la ciudad de Asís, Italia. Hija de Favarone de Ofreduccio y de Ortolana, junto a sus tres hermanas Penenda, Catalina (luego como religiosa llamada Inés) y Beatríz. Tuvieron una vida muy cómoda. De familia noble, no tuvieron que pasar por apremios económicos. Una parte de su niñez vivió en un pueblo cercano, Perusa, debido a la guerra de los condes, aunque después de unos años regresan a Asís.

Hermosa mujer tanto espiritual como físicamente. Fue comprometida en matrimonio a los 15 años con un noble de Asís. Todo eso sucedía sin su consentimiento, ya que el  compromiso lo arreglaban entre los padres.

Siempre estuvo muy unida al Señor por la oración, y su ideal de vida no era ni el matrimonio, ni la vida que le ofrecía ser de la nobleza, aunque dudaba de su decisión por el gran amor que sentía por sus padres, prontos se desvanecerán estas dudas. Conoce personalmente a Francisco de Asís, que con su gran carisma le hace descubrir la verdadera vocación que ella tenía, el entregarse de cuerpo y alma al Señor.

Es la primera mujer que sigue a Francisco, fundando la orden de las “Damas Pobres”, más tarde conocidas como las Clarisas, en homenaje a su primera Madre, aquí Clara contaba con tan solo 18 años.

Sin tener un lugar estable al principio, por el peligro que corría al haberse fugado de su casa, tuvo que pedir asilo en un convento, en el cual no se quiso quedar mucho tiempo, pasando a otro, tuvo el mismo sentimiento, quería la pobreza total, allí no lo podría conseguir, hasta que consigue que su padre espiritual, junto con el obispo Guido, le permitan habitar san Damián, lo que desde ese momento sería el “nido de amor”.

Con una vida entregada a la oración, fue la chispa para el nacimiento de nuevas vocaciones, ejemplo de vida y de entrega, humilde de corazón, hermana de los más pobres y humildes, Madre por naturaleza, dio todo su tiempo al encuentro con Dios, con sus hermanas y con los desafortunados de la sociedad.

Los 42 años de vida religiosa, habían gastado totalmente las energías de Clara. Los 29 años de continuas enfermedades (debido a sus excesos de humildad, pobreza, mortificaciones del cuerpo, ayunos y oración) han ido resquebrajando su cuerpo.

Pese a los sufrimientos, su rostro lucía atrayente y jovial, su hablar era agudo, su paciencia no se alteraba, sus preocupaciones maternales y su deseo de consolar a los otros no sufría pausa. Era considerada santa por sus hijas, cardenales, obispos, sacerdotes y hasta por el mismo Papa, sin contar a todo el pueblo que ya la veneraba como tal.

Aunque una gran pena la atormentaba, no se quería ir a la tumba sin que el sumo Pontífice le hubiera dado el privilegio de la pobreza aprobando su Regla. Ya antes lo había pedido, en varias oportunidades consiguió autorización del Papa por vivir en la pobreza, pero nunca la firma de la Regla.

Al agravarse la dolencia, el Papa Inocencio IV la visita y le promete la aprobación de la Regla. Cumpliendo lo antes dicho, sortea todos los obstáculos que se le presentaron y el 10 de agosto de 1253 es entregada a Clara la cual es abrazada tiernamente.

“Clara, verdaderamente Clara, sin mancilla, sin oscuridad de pecado, pasó a la claridad de la luz eterna” en una aurora del lunes 11 de agosto de 1253.

La canonización de Clara se realizó el 12 de Agosto de 1255, dos años después de su muerte. El Papa Alejandro IV es el que la declarará santa, era el mismo cardenal Reinaldo que en el día de los funerales de Clara, trabó los deseos de su antecesor Inocencia IV de llegar a una rápida glorificación de la santa e insistió en la necesidad de un proceso regular.

Clara en su vida tuvo predilección por los niños y por sus madres. Después de du muerte fue considerada la santa de todos los chicos por la cantidad de milagros que obró en ellos.

“Una lumbrera tan inflamada, tan resplandeciente, debía dar luz, y debía darle espléndidamente…”

Y Clara es la santa de la Luz, del Fuego, del Amor, de la Alegría.

 

¿PORQUÉ SANTA CLARA PUEDE SER PATRONA DE UNA DE NUESTRAS RAMAS?

En nuestro Proyecto Educativo, presentamos como meta lograr éstas propuestas…

UNA PERSONA…

  • Comprometida con su escala de valores dando testimonio, en su estilo de vida, de su Promesa y su Ley.
  • Comprometida con su propia Fe y respetuosa de los demás credos.
  • Libre y responsable, capaz de tomar decisiones éticas.
  • Con capacidad de reflexión, de interioridad, de cuestionamiento.
  • Capaz de mantener una relación responsable con la naturaleza y disfrutar con ella Consciente y partícipe de su cultura.
  • Identificada con las raíces de su comunidad.
  • Que conozca y defina los derechos humanos como expresión de la dignidad de la persona.
  • Capaz de ver más allá de sus intereses particulares y de cooperar solidariamente para el bien común.
  • Poseedora de una estabilidad emocional que le permita afectarse en relaciones significativas.
  • Con una actitud positiva que le permita trabajar con felicidad por su propio progreso y el de los demás.
  • Consciente de su vocación.
  • Capaz de reconocer y utilizar sus capacidades para alcanzar las metas que se plantea.
  • Sensible y valorizadora de lo estético.
  • Capaz de tolerar sus propias frustraciones.
  • Que posea un sano sentido del humor.
  • Consciente de la importancia de su cuerpo y capaz de utilizarlo como medio para relacionarse con las personas, las cosas y la naturaleza.
  • Asumida en su sexualidad, con una actitud de respeto hacia sí misma y hacia los demás.
  • Con un criterio realista que le permita mantener autonomía de pensamiento.
  • Capaz de formular juicios y de hallar respuestas válidas, sin dejar de reconocer sus propias limitaciones, al menos por el momento.
  • Deseosa de crecer y hacerse “más y mejor”, capaz de animar el cambio. Defensora de la vida, la paz, la justicia y la libertad.

“Clara por nombre, más clara en la vida y clarísima en las virtudes”

Veamos como Clara pudo vivir éstas propuestas en su vida:

  • Clara procuró para sí y para sus hermanas una conducta bien marcada: La forma de vida de las Hermanas Pobres es esta: guardar el Santo Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo viviendo en obediencia, en pobreza y en castidad. Castidad entendida como fidelidad a un estilo de vida elegido libremente; una virginidad plena de cuerpo y espíritu, entregada a su amante Esposo, la cual respetó he hizo respetar hasta sus últimos días.

 

  • Clara fue fiel testigo del amor de Dios, ella tuvo muchos objetivos en vida, pero había uno especial; “Todo lo que se hace a un hermano, se hace a Cristo” (Mt. 25, 40) y con éste sentir se hizo Dama pobre.

Su estilo de vida y todo su ser, estaba marcado por el amor de Dios. Por eso pudo ser madre, hermana, hija y también maestra de espíritu. En la formación Clara impartía: el silencio del alma para vivir en la intimidad con Dios. El control sobre los afectos sensibles, para no defraudar el amor prometido a Dios. La generosidad en el sacrificio. La vigilancia sobre las insidias del tentador. El trabajo como necesidad de vida y como ejercicio ascético. La práctica de la oración para alimentar el fuego del santo amor. La diaria liturgia de la Iglesia (Oficio y Misa) le abría de par en par el plan de amor de la divina Revelación.

Pero no solo por esto manifestó el amor de Dios, sino también porque;

Jesús ha manifestado su amor a los hombres a través de la pobreza, el sufrimiento, la obediencia y el sacrificio supremo. Es por eso que para Clara la pobreza es la condición esencial para seguir al Señor: no depender de nada para depender sólo de él, no confiar más que en su Amor.

Clara quiere una pobreza absoluta de alma y cuerpo, de bienes y deseos, de las personas como de las comunidades. Pero la cumbre excelsa no es la pobreza, sino la caridad, AMAR a Dios y amar al hermano.

El amor de Clara, vivo y personal, necesita alimentarse y naturalmente acude a las fuentes más abundantes. Busca al Señor del pesebre que le enseña la pobreza. Al Señor de la cruz que le enseña el infinito valor del sacrificio y al Señor de la Eucaristía que la llama a “una vida escondida con Cristo en Dios”.

Clara es la santa de la Eucaristía, porque ahí tras los velos o el disfraz del pan, está su Amor. Jesús es la Hostia de la humanidad y Clara quiere ser la Hostia de Jesús, ya que todo se simplifica en hacer de nuestra persona una ”HOSTIA VIVA Y SANTA” (Rom. 12, 1)

El gran amor también lo expresó en la obediencia. Clara quería ser misionera y soportar el martirio por amor al Señor. Esas ansias de apostolado y de martirio descubren dos nuevas facetas de ella. En su sangre latía sangre de cruzadas y de heroicos guerreros. El Evangelio le repetía una y mil veces que el Hijo de Dios, para salvar a los hombre dejó el cielo y se hizo hombre.

Clara quería comenzar la vida activa, pero los tiempos no eran maduros. Clara debía ser la oración viviente, la orante junto al apóstol; debía guardar el fuego sagrado de la contemplación; debía ser el corazón del Cuerpo Místico.

  • Libre: esta libertad se debe convertir en un compromiso para la realización de todos los valores humanos. Tiene un dinamismo de relación (con Dios a través de Cristo y la relación con los demás hombres y con la naturaleza).

Clara tuvo la elección y fue vivir libre. Es por ello que aun sabiendo a todo lo que renunciaba (familia, matrimonio, hijos, amigos, dinero, estatus, etc.) su elección fue entregarse a los demás, como mujer orante, para salvar las almas perdidas. Como mujer entregada totalmente a Dios, para ser su Dama, su testigo de la libertad. Como compañera, hermana, madre e hija, preocupándose que los demás no caigan en la tentación y tengan el corazón y el alma libre para albergar al Dios vivo.

  • Santa Clara se destacó en todo momento por su femineidad, desde muy niña fue hermosa, una chica dulce y deseosa de saber todo lo necesario en ese momento, tejer, bordar, saber los quehaceres de la casa. Fue creciendo en edad y belleza, nunca le interesó lo exterior, lo material.

 

En los encuentros que tuvo con Francisco, no fueron solamente las palabras del santo lo que le hizo tomar como vida la pobreza, sino también la intuición femenina que realizaba una sutil trasposición entre lo que oía y lo que veía, entre las palabras y la vida de Francisco. Era otra lectura, pero a un nivel más profundo.

En uno de los momentos en el cual se destaca su condición femenina fue en su desposorio con el Señor, espléndida exteriormente pero aún más su alma y su espíritu.

  • Responsable: entendiendo como responsabilidad a que cada persona habrá de hacerse cargo de su propia integración. Lo que da sentido a todo y constituye el eje del equilibrio entre persona y comunidad, es el seguimiento de Cristo en la forma de vida propia. En la fidelidad de este compromiso descansa la intención fundamental de la existencia.

Nuestra responsabilidad está en conservar suficiente libertad interior que permita una adecuada participación en la propia comunidad, sentida como lugar de formación, de verificación y de sostén de la vocación.

Clara fue una mujer responsable frente a su opción. Entregada totalmente al Señor, participó activamente en su pequeña comunidad y de todas aquellas que nacieron de la misma semilla, es en ella en la que se forma el verdadero amor hacia sus hermanos y fue su sostén en la fidelidad a la promesa hecha.

  • Servicio: “Luego echó agua en un recipiente y empezó a lavar los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que tenía en la cintura” (Jn 13, 5). “Les he dado el ejemplo, para que hagan lo mismo que yo hice con ustedes” (Jn. 13, 15)

Este gesto de humilde servicio, expresa el sentido profundo de la obra de Jesús, e invita a sus discípulos a imitar a su Maestro.

En la pobreza y caridad, Clara encontró la mejor manera de servir y lo demostró en su humildad y sus ansias de darse a los demás.

Aunque prefería ser subordinada a superiora, cuando lo tuvo que cumplir aumento su servicialidad; prefería hacer las cosas ella en lugar de mandárselo a las otras, buscaba las ocupaciones más serviciales: vertía agua en las manos de las hermanas, permanecía de pie cuando las demás se sentaban, servía a la mesa cuando comían. Con las enfermas era de una delicadeza maternal; reservaba finas atenciones a las hermanas que mendigaban fuera del monasterio, hasta llegaba a lavarles los pies.

  • Buena ciudadana: Clara fue portaestandarte de los pobres, guía de los humildes, maestros de los castos y ejemplo de los penitentes.

La experiencia que tuvo a muy corta edad (levantamiento de los asisienses contra la tiranía de los nobles y feudales), la hizo soñar con una paz vivida en la fe  y en el servicio de Dios y del prójimo.

Gran luchadora por la propia independencia, la libertad de los propias decisiones, el respeto de la personalidad de cada uno, el amor como amistad de corazones y no la esclavitud de pasiones, la santa igualdad ante Dios y no sujeción al varón, el trabajo como creatividad y no como opresión, aprendiendo que no era pasatiempo ni un castigo, sino la gracia de los pobres.

El ser buen ciudadana también se expresa en el amor a su pueblo a su patria. Aunque al principio fue incomprendida y rechazada, nunca dejó de impartir miles de bendiciones a su ciudad, en especial en los peores momentos la colmó de oraciones librándola de posibles opresores.

  • Creativa: para que como Scouts seamos mujeres que intentan día a día vivir como otro Cristo en todo lo que nos rodea, tenemos la oportunidad de vivenciar nuestra fe, es solo buscar la manera del ¿CÓMO? Ya que el ¿POR QUÉ? Lo tenemos.

En Clara encontramos el ejemplo de cómo pudo ser testigo del amor de Dios buscando una forma diferente de llegar a sus hermanos, evangelizando con los hechos y entregándose a la oración para la salvación de las almas.

Su vida de clausura fue otra forma de conseguir el Reino del Señor. ¿Una cárcel quizás? Sin duda, pero una cárcel voluntaria, amada, deseada, una cárcel que es una colmena fecunda y hacendosa, una cárcel que es un cálido hogar, una cárcel que es un nido de amor, una cárcel que extrañamente se asemeja a la cárcel de la Hostia, en la cual está oculto el Hijo de Dios hecho hombre.

En san Damián, cárcel eucarística y cárcel mística, Clara “engendró un grupo de vírgenes, fundó un monasterio santo y echó los cimientos de la Orden de las Damas Pobre”.

Fue creativa y no permitió que nadie la aleje del compromiso asumido ante su amado Esposo.

  • Consciente de su vocación: Clara, virgen y madre, como la Virgen María, como la Iglesia: he ahí el supremo triunfo del Espíritu, he ahí el máximo timbre de gloria, he ahí la divina paradoja.

Muchas mujeres, tanto las que entregan su vida a Cristo como las que optan por el matrimonio, sueñan con la maternidad. Ha nacido y le late el corazón para eso. Todas las fibras de su ser se lo reclaman. Es su misterio, su misión, su dicha.

Toda maternidad, corporal o espiritual, es fuente de vida, de felicidad y de eternidad, es colaboración en la obra creadora de Dios.

Para ser madre legítima, la mujer debe optar por la vida y consagrarse a Cristo, desposarse con El, es optar por la VIDA. Clara es virgen y madre porque es esposa de Cristo.

Pronto de éste místico matrimonio nacieron los frutos, son las primeras hijas de Clara, atraídas hacia ella por su ejemplo y su santidad, y esa madre empezó a entregar un gran amor filial, el cual no cesó nunca de derramar ya que en sus últimos momentos, antes de partir al encuentro definitivo con su esposo, no escatimó en palabras y bendiciones, para quedar siempre junto a sus hijas.

Hasta aquí he expresado por qué santa Clara de Asís puede ser Patrona de una de las ramas.

Ella como mujer, logró el objetivo que nosotros nos proponemos para nuestras niñas y jóvenes y por medio de ella, podemos mostrar los logros que se obtienen en vivir plenamente la Palabra del Señor.

Como manifesté anteriormente Clara es ejemplo vivo del amor de Dios. Qué mejor que este gran amor de madre acompañe a nuestras lobeznas en su senda por el escultismo. Qué mejor que tener a una Dama para tomar a las niñas de la mano y las guíe hacia el encuentro de Nuestro Gran Jefe.

De ahora en más trataré de justificar en base a las características evolutivas de las lobeznas, con respecto a la vida de santa Clara de Asís, porque puede ser su Patrona.

Quiero aclarar algo antes de continuar; el hacer ésta propuesta de cambio no es porque no estoy de acuerdo con la Virgen niña, sino por el contrario, creo que la Virgen debería ser el ejemplo de todos y en todo momento, creo que con Nuestra Señora de los Scouts, tenemos muy bien representada a nuestra Madre Celestial, patrona de todos los scouts católicos, tengan la edad que tengan.

Además es conveniente para las niñas darle un ejemplo  de una persona como nosotros, nacida con pecado original, que por el bautismo ingresa a la gran familia de nuestra Madre Iglesia. Que optó libremente por un estilo de vida, que quiso íntimamente y exteriormente ser otro Cristo. Nuestra Madre fue concebida sin mácula, predestinada para ser la Madre del Señor y de todos nosotros, con su grandioso SI. No creo conveniente encerrarla en una de las ramas cuando ella es Universal.

Incluso en la implementación con las Lobeznas, resulta muchas veces difícil, no solo porque no hay material de la vida de la Virgen niña, sino que lo poco que se encueta está escrito en los evangelios apócrifos y sabemos el cuidado que hay que tener en su uso.

También tenemos que ser conscientes lo que cuesta comprender a las niñas las distintas advocaciones que le damos a nuestra Madre, pudiendo creer que son diferentes una de otra.

Y es que conociendo a las Lobeznas podemos proponerlo porque en la:

SOCIABILIDAD:

Santa Clara fue educada especialmente por su madre, quien la orientó a abrirse a los demás, no solo hacia los de su misma clase social sino también hacia las clases más humildes. Era admirable el precoz espíritu de comprensión y de caridad que ella poseía.

Aunque ello no vivió el ingreso al colegio cono en la actualidad, a Clara le gustaba darse con los demás niños de su edad, y en el verdadero grupo en el cual comenzó a darse fue su familia, que luego ya de grande lo extendió a su Nido de Amor, la Damas Pobres, su Familia Feliz.

 

ESPIRITUALIDAD Y AFECTIVIDAD:

“Hija de la Luz”, Clara manifestó muy pronto las primeras luces de inteligencia y de su corazón. Dotada de buen talento, aprendió lo suficiente para leer y entender el Evangelio, el Salterio y algún libro de caballería.

Para Clara como para todos, vivir la vida cristiana es compartir, porque la verdadera caridad es dar y darse y la CARIDAD ES SANTIDAD.

Por ese corazón abierto y misericordioso fue el fruto de su fe en Dios y de una vida de oración. De los labios y los brazos de su madre, Clara había aprendido a conocer a Dios, a no ofenderlo jamás. Particularmente preciosa en la educación religiosa es la devoción a la Virgen María, ya que ella es modelo acabado de toda vivencia cristiana. Bajo la guía de su madre, todo niño ama brindar a la Virgen una sonrisa, una oración, un gesto de amor. Toda madre enseña a sus hijos a depositar a los pies de la Virgen una flor del jardín o un ramillete de florecillas espirituales. En Clara y en toda niña, esas enseñanzas son semillas preciosas que el tiempo madura y la gracia de Dios puede desarrollar hasta la santidad.

 

CARÁCTER:

Se observa claramente con el respeto mutuo, éste sentido surge cuando los individuos se atribuyen recíprocamente un valor personal equivalente. Dando lugar a la cooperación. Conducta normal de las niñas de más de ocho años.

Aquí tenemos una característica muy rica para explotar. En la vida de Clara encontramos en todo momento esta conducta, cuando niña esa así con su madre, hermanas y todas las personas que trabajaban en su casa. Cuando grande, fue el servicio hacia todos los que la acompañaban.

La relación entre las características de las niñas de ésta edad, la vida de la santa y el marco motivador que se les propone, se puede trabajar tranquilamente la fidelidad a su elección, el cumplir con los mandamientos y su vivencia constante del lema, Siempre mejor para el otro y por ende para Dios.

 

CORPORALIDAD:

En los documentos específicos se habla de que las lobeznas son activas, llenas de energía de constante. Clara desde niña se muestra activa, llena de energía, que no se opacará ni en los años que está enferma en cama.

Seguirá teniendo un espíritu pleno, con ganas de trabajar por el otro, demostrándose en la oración constante por y para el otro.

 

CREATIVIDAD:

A ésta edad desarrollamos el área de la creatividad llevándolos a vivir el mundo de fantasía que se les presente en el Marco Simbólico y Clara vivió inserta en un mundo de fantasía, primero por todas las historias que le contaba su madre sobre los caballeros que partían a las cruzadas y luego soñando que un mundo diferente es posible, camino que descubrió con san Francisco, un domingo de Ramos cuando dejaba llegar a su corazón las palabras que el santo decía en la homilía de esa Fiesta.

Todo lo que le contaron del Santo Sepulcro, la hidalguía de esos hombres, la hacía sonar con ser un soldado de Cristo. A ella, su mundo de la fantasía nunca la abandonó, su mayor sueño desde pequeña: una paz vivida en la fe y en el servicio de Dios y del prójimo ¿utópico o posible?, vivió y murió con este deseo y fue creativa al descubrir cómo llegar a servir cómo ella quería. “Les aseguro que si ustedes no cambian o no se hacen niños, no entrarán en el Reino de los cielos” (Mt. 18, 3).

 

Clara, nunca dejará de ser una niña. El gran amor que sentía en su infancia por su madre y su padre, nunca se opacó aun cuando no la entendían. La grandeza de su mamá la acompañó llegando ella también a ser santa.

Clara siendo niña identificó con la perfección a su madre. Siendo madre superiora de san Damián, pudo ser testigo viviente de la perfección de su progenitora.

Tampoco debemos olvidar, cómo de niña se debió a su Padre Celestial y a su Madre, la Virgen María. Sin dejar de lado a sus padres biológicos y sin disminuir el amor que hacia ellos tenía, su relación con Dios y con la Virgen fue óptima, una unión verdadera basada en la total entrega y creer únicamente en que el Amor del Señor la sostendría.

BENDICIÓN DE SANTA CLARA DE ASÍS

Que al igual que usamos la bendición que impartía Francisco, podemos usar la que impartía Clara:

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

El Señor os bendiga y os guarde. Os muestre su faz y tenga misericordia de vosotras. Vuelva su rostro a vosotras y os dé la paz, a vosotras, hermanas e hijas mías, y a todas las otras que han de venir y permanecer en vuestra comunidad, y a todas las demás, tanto presentes como futuras, que perseveren hasta el fin en todos los otros monasterios de Damas Pobres.

Yo, Clara, sierva de Cristo, plantita de nuestro muy bienaventurado padre san Francisco, hermana y madre vuestra y de las demás hermanas pobres, aunque indigna, ruego a nuestro Señor Jesucristo, por su misericordia y por la intercesión de su santísima Madre santa María, y del bienaventurado Miguel arcángel y de todos los santos ángeles de Dios, de nuestro bienaventurado padre Francisco y de todos los santos y santas, que el mismo Padre celestial os dé y os confirme ésta su santísima bendición en el cielo y en la tierra: en la tierra, multiplicándoos en su gracia y en sus virtudes entre sus siervos y siervas en su Iglesia militante; y en el cielo, exaltándoos y glorificándoos en la Iglesia triunfante entre sus santos y santas.

Os bendigo en vida mía y después de mi muerte, como puedo y más de lo que puedo, con todas las bendiciones con las que el Padre de las misericordias ha bendecido y bendecirá a sus hijos e hijas en el cielo y en la tierra, y con las que el padre y la madre espiritual ha bendecido y bendecirá a sus hijos e hijas espirituales. Amén.

Sed siempre amantes de Dios y de vuestras almas y de todas vuestras hermanas, y sed siempre solícitas en observar lo que habéis prometido al Señor.

El Señor esté siempre con vosotras, y ojalá que vosotras estéis siempre con Él.

Amén.
También vale acentuar, y para terminar mi justificación, que teniendo a Clara como patrona, se complementaría muy bien la pareja pedagógica, que junto a Francisco muestra cómo en la humildad y pequeñez, se logra la verdadera riqueza.

Ambos han hecho una realidad que sus Comunidades sean verdaderas Familias Felices, y que la Porciúncula o san Damián, sea esa cueva que buscarán para encontrar refugio, seguridad, amor, confianza y fortaleza para seguir adelante.

Que la oración la usarán para fortalecer su espíritu como debe ser en nuestras Manadas el fortalecimiento de las patas y poder emprender nuevas cacerías. Y como decimos en ella  …yo quiero seguir tus ejemplo con la ayuda de la Virgen, tu dulce Madre y Madre mía… (lo mismo que sentían Clara y Francisco por nuestra Madre Celestial)

Podríamos seguir hablando de cómo la vida de Clara se puede llevar a los Fundamentos de la Rama y a todo lo que se vive en ella, pero creyendo que ha sido clara y extensa mi justificación, me despido de ustedes pidiendo al Gran Jefe y a nuestra Madre, que nos permita trabajar para su gloria.

 

Siempre Lista!
M.S. María Claudia Navarro
Auca Alegre

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